¿Le cuesta tragar?

Mujer bebiendo de una taza

El pasado 12 de diciembre se celebró el día mundial de la disfagia.

La disfagia es una alteración en el proceso de deglución que impide tragar bien.

Puede presentarse con los líquidos, sólidos o bien ser mixta.

El problema puede aparecer cuando el alimento o el líquido se dispersa por la boca, se obstruye en la garganta y/o se desvía hacia los pulmones.

Según la guía de disfagia. Gestión de la disfagia en AP, 2020: “La muerte neumonía aspirativa es la principal causa de muerte en personas con enfermedades neurológicas y pacientes frágiles con alteración de la deglución; y la tercera causa de muerte en los mayores de 85 años”.

El atragantamiento afecta únicamente a los humanos debido a que tenemos un espacio orofaringe mayor que el resto de los animales.

Se calcula que en España sufren disfagia más de 2 millones de personas y que el 90% de la población que padece este trastorno no está diagnosticada.

Afecta al 16% de la población mayor de 65 años y al 30% de la población mayor de 80 años.

¿Cómo se clasifica la disfagia?

Se clasifica según el órgano afectado. Puede ser: orofaringe o esofágica.

¿Quién puede tener disfagia?

• Personas mayores de 70 años. Al envejecer disminuye la función muscular por lo general y la de lengua y los músculos de la garganta.

• A las personas con menos de 20 piezas dentales, tienen mala adaptación de la dentadura postiza y la poca producción de saliva.

• Personas con enfermedades neurológicas como el Alzheimer o el Parkinson.

• Personas que han sufrido un ictus.

• Personas que padecen esclerosis múltiple o ELA.

• Personas con cáncer de cabeza y cuello.

• Personas que reciben tratamientos como la quimioterapia o la radioterapia en la cabeza y el cuello.

¿Cómo detectar la disfagia?

Es importante reconocer a los pacientes que están en riesgo de aspiración y desnutrición. Ahora vamos a hacer un listado de los signos y síntomas para detectarla.

• Evidentes: atragantamientos frecuentes, degluciones fraccionadas, residuos de comida en la boca o lengua, babeo; tos durante o después de las comidas; duración excesiva de la comida o desecho por comida.

• No tan evidentes: picos de fiebre de repetición sin causa aparente; neumonías de repetición; infecciones urinarias de repetición; pérdida de peso involuntaria; cambios de voz después de la deglución.

Existe un cuestionario de autocribado que ayuda a conocer las dificultades para tragar llamado Eina Eating-AssessmentTool (EAT-10). Consiste en 10 preguntas que se valoran de 0 (sin problemas) a 4 (un problema serio). Si la puntuación total es mayor o igual a 3, puede presentar problemas para tragar de forma eficaz y segura. Se recomienda compartir los resultados con el médico para valorar las opciones de tratamiento.

¿Qué complicaciones puede tener la disfagia?

  • Disminución de la ingesta de alimentos y líquidos (se realiza una ingesta más pequeña, alimentación poco variada y pérdida de apetito) todo ello tiene como consecuencia una desnutrición y deshidratación.
  • Aumentan las infecciones respiratorias al pasar alimentos, bebidas y saliva en los pulmones.
  • Debilitamiento del sistema inmunitario, pérdida de fuerza muscular y disminución de la calidad de vida.
  • Riesgo de muerte por neumonía de aspiración de las bacterias que tenemos en boca o faringe en personas que tienen dificultad para toser.

Consejos para mejorar la calidad de vida en pacientes con disfagia

1. Adoptar buenos hábitos en las comidas.

  • Comer en un ambiente tranquilo, sin distracciones (televisión, radio, etc.) y sin prisa, intentar no hablar mientras se come.
  • Evitar comida en estado adormilado o agitado.
  • Comer en posición sentada, con la espalda ligeramente hacia delante y los pies tocando el suelo. Si no puede levantarse de la cama, usar almohadas para incorporarse lo más posible.
  • Al tragar, mantener la barbilla ligeramente inclinada hacia abajo.
  • Introducir poca cantidad de alimento en la boca. Dar una nueva cucharada de alimento solo.
  • Cuando se ha tragado el anterior. Se pueden utilizar cucharas de postre.
  • Mantenerse sentado o incorporado durante 30 a 60 minutos después de haber comido.
  • Comer solo ya su ritmo si el paciente es autónomo.

2. Seguir una dieta adecuada

  • Combinar la administración de una cucharada con alimento con otra sin facilitar la deglución.
  • Comer alimentos blandos: canelones, tarta de pescado, tortilla o compota de fruta.
  • Ofrecer triturados que tengan una textura uniforme, sin grumos, espinas o semillas.
  • No añadir más líquido de lo necesario en los triturados, aumenta el volumen y reduce el valor nutritivo de la comida.
  • Preparar dietas que apetezcan.
  • Potenciar el sabor usando especias, hierbas aromáticas u otros condimentos.
  • Asegure el aporte de nutrientes y una buena hidratación.
  • Si no es posible asegurar el aporte nutricional o conseguir las texturas para tragar de forma segura: le aconsejamos que utilice productos de Alimentación Básica Adaptada que tienen un alto valor nutricional en poco volumen y están reforzados con proteínas, vitaminas y minerales.

3. Evitar tomar los siguientes alimentos que consideramos de riesgo.

  • Frutas y verduras con semillas (kiwi, fresa).
  • Alimentos pegajosos (puré de patata, plátano, caramelos,…).
  • Alimentos que se desmenuzan en la boca (pan tostado, galletas).
  • No incluir diferentes consistencias en un mismo plato (sopa de fideos, yogur con trozos, …).
  • Evitar comer frutos secos sólidos.

4. Espesar los líquidos

  • Utilizar espesantes comerciales que modifican la textura de los líquidos o alimentos sin alterar su sabor) o sustituir el agua por aguas gelificadas (tienen sabores fresa, manzana, limón, naranja o frambuesa). En casos graves de disfagia los espaciando de sabor neutro les financia la seguridad social.

Para preparar agua con espesante: poner primero la cantidad de espesante y después añadir el agua (generalmente 100ml pero depende de cada espesante), remover entre 15-30 segundos y dejar reposar aproximadamente 1 minuto.

  • Tomar cada hora y media líquidos de viscosidad adaptada o aguas gelificadas.
  • No utilizar gelatinas comerciales. No mantienen la viscosidad y en contacto con la saliva pueden licuarse en la boca atragantando al paciente.
  • Evitar pajitas, jeringuillas y vasos altos. Usar vasos anchos y con ventana para colocar la nariz. Usar cucharas de postre en lugar de las grandes.
  • Espesar hasta conseguir la viscosidad adecuada según el grado de disfagia. Las texturas de menos a más viscosas son: néctar, miel o pudín.
  • Existe alimentación ya preparada lista para consumir con textura suave y uniforme que se ha adaptado a este tipo de pacientes (como los purés de Meritene®). No se puede dar alimentación infantil a este tipo de pacientes, ya que en cada etapa de la vida se necesitan unos nutrientes específicos.
  • Hay que asegurar que lo que comen estos pacientes tenga una calidad de calorías suficiente ya que estos pacientes no comen mucha cantidad de alimento.
  • Existe suplementación nutricional oral con textura modificada por aquellos pacientes que sólo ingieren el 50% de sus requerimientos nutricionales como por ejemplo Nestlé Resource crema 2.0 de vainilla.

5. Promover la higiene oral

  • Limpiar la boca, los dientes y la lengua antes y después de cada comida, o por lo menos mañana y noche.
  • Utilizar limpiadores de lengua (siempre de atrás hacia la punta de la lengua) y gasas impregnadas con colutorio.
  • Es más efectivo frotar con el cepillo que el uso de pasta dentífrica.
  • Emplear un colutorio antiséptico para reducir la colonización oral, excepto en pacientes con traumatismo orofaringe.
  • Evitar usar irrigadores bucales por riesgo de atragantamiento.
  • Limpiar adecuadamente las prótesis dentales y su recipiente de almacenamiento.
  • En caso de disfagia grave, se pueden utilizar cepillos suaves conectados a aspiración.

6. Hacer ejercicio

La recuperación de la función muscular está relacionada con la actividad física.

Fomentar la autonomía del paciente para realizar las actividades diarias es bueno para mantener la masa y la fuerza muscular.

Promover la actividad física, como andar o realizar ejercicios de fuerza, favorece una mejor deglución.

7. Tomar correctamente la medicación

La disfagia complica la administración de medicamentos y puede provocar errores de medicación.

Es importante identificar aquellos medicamentos que pueden causar la disfagia o agravarla.

La estrategia de elección es cambiar de forma farmacéutica de medicamento siempre que sea posible por una más fácil de tragar (formas líquidas, por ejemplo).

Está contraindicado manipular los medicamentos triturar la medicación o abrir unas cápsulas puede alterar su efectividad y seguridad. Consulte con el médico o farmacéutico las formas farmacéuticas que le recomiendan.

Los profesionales disponemos de la aplicación DEGLUPHARM que permite informar al paciente con problemas de disfagia sobre la correcta administración de sus medicamentos.

Informa de:

• si se trata de un medicamento peligroso por el riesgo de atragantamiento.

• si es un medicamento de forma farmacéutica oral que permite la manipulación para que la persona con disfagia se lo pueda tragar más fácilmente y cómo hacerla.

• o si por el contrario la manipulación está contraindicada.

Antes de mezclar los medicamentos con alimentos o espesantes es necesario conocer las posibles interacciones.

Es muy importante para la toma de los medicamentos los siguientes consejos:

  • Escoger formas farmacéuticas que no requieran de manipulación.
  • Beber suficiente agua antes y después de tragar el medicamento (unos 100ml).
  • Tomar la medicación sentado o semi sentado.
  • No tumbarse hasta que pasen 5-10 minutos de la toma del medicamento.

Fuente:

Campaña de sensibilización de la disfagia (Àgora formació sanitària virtual COFB) EAT-10 Belafsky PC, Mouadeb DA, Rees CJ, Pryor JC, Postma GN. Allen J. Leonard RJ. Annals of Otology Rhinology and Laryngology 2008.

Escrito por: Paula Hernández, farmacéutica.